La coronación del VMA Desoto como Maestro Ascendido. Por Mechy Villanueva, de Adasec República Dominicana, 20/10/2006.

 

Esta experiencia que relato sucedió el día 2 de Septiembre de 2006.

"Hoy es sábado y estaba preparando una conferencia que tengo para el martes de la semana que viene, a las doce del día decido poner la linda música Silver Wings de Mike Rowladans. Es la música que el Maestro escuchaba cuando él partió, según la iba escuchando me iba sintiendo identificada con ella y me paré de mi mesa de trabajo y me acerqué al equipo de música a escucharla solamente. Me llegaron recuerdos de los momentos que viví a su lado, de su partida y comencé a llorar y a decirle “¡Oh! Maestro querido, cuán dolorosa es tu partida, aún en mi está esa herida que no ha cicatrizado, cuán difícil se me ha hecho no verte, que vacío tan grande hay en mi vida sin tu presencia“.

Siento que algo me dice que me acueste en la cama y lo hice así, y sigo diciéndole “ésta casa esta vacía sin ti, se ha ido la alegría, todo me recuerda a ti, quiero abrazarte como lo hacia, me dijiste una vez que abrazara a Irmgard y así lo he hecho y te he sentido en mi corazón, tu energía la he sentido en el abrazo, ha sido una energía calida y llena de mucho amor, pero aun así la tristeza sigue en mi”.

En ese momento se me ocurre respirar con la boca abierta al igual que él lo hacía. Después de un rato que ya me siento mas tranquila, me veo en el Templo de la Casa Blanca, en el jardín, junto al Maestro y le digo: “Master ahora tu cumples un año de tu partida, yo te pregunto qué es la ascensión, como se adquiere esos grado de Maestro Ascendido que te hicieron, qué te preguntaron, como fue eso. Me gustaría ver tu coronación como Maestro Ascendido,  sentí que me dijo que era algo muy grandioso”.

Yo le dije entonces, Master me gustaría ver ese acto pues me serviría como testimonio ante mis hermanos y además como profesora ante mis estudiantes..  Master por que usted no me prepara, me limpia y me pone la vestidura que se amerita para asistir a esa ceremonia, también si usted quiere déjeme verla desde lejos, sólo quiero saber que le hicieron, yo le amo mucho Maestro y si este amor me sirve para que usted me permita ver como fue su coronación”.

Me ví dentro del templo, arrodillada a los pies del Maestro, él limpiaba mi aura y me puso las manos en los hombros y de pronto me vi con una vestidura blanca, mi pelo suelto, sentí que él me decía, ¡vámonos….!. Me ví envuelta en una masa de energía como cruzando túneles, pasillos energéticos, me vi por un momento luego en una nave y veía por el ventanal como si fuera de vidrio, el Maestro iba a mi lado.

Llegamos a un sitio como si camináramos entre nubes, vi al Maestro Jesús, me alegré muchísimo y se unió a nosotros, yo iba adelante y ellos dos detrás de mi, yo veía otros seres que me miraban raro y oía que alguien les decía “es la discípula del Maestro Desoto”. De pronto paro frente a un ser que tenía la tez verde y los ojos alargados vestía como un guardián, entramos a ese lugar, allí era como si viera una película, veía la llegada del Maestro a ese lugar, vestía con vestidura blanca, caminaba entre las nubes, era igual como lo vi cuando desencarnó y se encontró con su mamá, ahora iba solo hacia unos señores, era en el cosmos, de pronto veo al lado mío un ser con cabeza de pájaro que investigaba algo en una pantalla que era como un mueble que tenia una pantalla, ahí revisaban la hoja de vida del Maestro.

Allá en el fondo veía al Maestro de pié esperando los resultados de si calificaba para darle el título de Maestro Ascendido. Yo me sentía como si tuviera un traductor o guía dentro de mi cabeza que me iba diciendo las cosas. Luego fui llevada al momento de la coronación, yo estaba suspendida en el techo, es decir, miraba desde arriba no era parte de los invitados pero podía ver.

Entraron al Maestro, venía con su vestidura blanca, había una jerarquía vestido muy ceremonial, con una capa y un báculo, como se visten los Papas. El Maestro se dirigió al medio del salón, cerca de esa jerarquía, se puso de rodillas, bajó la cabeza y vi como lo ungieron. No oí lo que decían, le pusieron una corona llena de piedras preciosas de muchos colores, el Maestro se puso de pié y le pusieron encima una capa inmensa con bordados de oro y piedras y luego lo llevan y lo sientan en un trono. Yo vi muy claro que le pusieron un anillo grande en su mano derecha, inclusive movió sus dedos como para que yo lo viera o me diera cuenta, que yo en mi mente dije, “huao”, ese es el anillo rojo que tenía, pero ahora mas grande y brillante.

Su trono era de un Rey, majestuoso, el rostro del Maestro era igual que como lo conocimos, lucia muy solemne con su corona, sostenía en sus manos un báculo también. En nuestro idioma podríamos decir que el maestro de ceremonia dijo, Les presentamos a un nuevo Maestro Ascendido de nuestra hermandad, el Maestro Desoto. Yo no vi lujo ni nada en los alrededores como se ven en los palacios, ni veía personas en detalle, tal vez no se me permitió verlas.

Luego de la coronación lo sacaron a fuera, era un lugar abierto en el cosmos, y él se dirigió hacia delante, es decir yo quedaba detrás de él lejos, el Maestro se dirigía hacia una multitud de personas vestidas de blanco, el Maestro iba con su báculo y su gran capa, solo podía verlo de espalda.

Yo ya me encontraba en el piso no encima, cerca mío estaba el Maestro Jesús. En ese momento me di cuenta de la grandiosidad del Maestro, me llegó a la mente la gran responsabilidad que tenía ahora con la humanidad, lo sentía muy pero muy elevado y comprendí que no era solo el Maestro de Fiadasec, sino que ahora era de una humanidad. Comprendí ahora que había valido la pena todo el trabajo que había hecho el Maestro para lograr llegar hasta allí.

Me sentí como una hormiguita, comprendí que no me pertenecía a mi sola, que era de toda una humanidad, volteé el rostro hacia el Maestro Jesús y caí de rodillas frente a él y le dije “¡que indigna me siento ante esto, ya él no me pertenece para mi sola es de todos, he sido muy egoísta, pero lo amo tanto …! Y… me puse a llorar. En eso siento que el Maestro Desoto viene hacia mi, se me acercaba, y me dio tanta alegría, yo sabiendo cuan grande era, me sentí que no merecía su amor ni esa atención de él para conmigo y le dije “Maestro, no soy digna de ser su discípula”.

Oí que me dijo: “Tú eres mi hija amada”. Yo le respondí: “Maestro querido, permítame ser su sierva pues como discípula te he fallado puesto que mis hermanos no me quieren, dicen que soy un estorbo y yo no he podido ganarme su amor”.

Oí que me dijo:  “Tú eres mi hija predilecta”. Yo le respondí: “Master, entonces a pesar de todo usted me ama, dígamelo otra vez porque creo que soy yo que me lo invento”. Oí más fuerte que me decía,  ¡Eres mi hija predilecta!. Yo entonces seguía llorando… “Master adorado… cuando lo amo … ayúdeme a preparar mi cuerpo físico para estar con usted“.

Luego de esto no sé que más pasó, pero desde arriba vi como transportaban a una joven, en los brazos, fuera de ese lugar y la depositaban en el templo. De pronto me vi saliendo de la cámara y en frente de  ella estaba el Maestro como si me esperara. Cuando lo vi caí de rodillas frente a él, le di las gracias por haberme mostrado su coronación, le pedí hiciera lo mismo con Irmgard.

Me habló del templo, me dijo que ese era un centro de energía, que lo cuidáramos pues los demás muchachitos también podían venir a llenarse de energía y curación, que cuidáramos ese lugar que era un portal de la Divinidad.

Oí que me dijo: “Vete tranquila”.

Mechy Villanueva

Adasec República Dominicana, 20/octubre/2006

Testimonios sobre el VMA Desoto 

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