Mis
experiencias en la construcción del Templo al VMA Desoto, octubre 2006. Por
Delmis Terrero, , 25/10/2006.
En
la construcción del templo enfrentamos situaciones tan incomprensibles,
que la única explicación que puedo dar es que fue un proceso para todos
en el que se ponía a prueba nuestra capacidad de tolerancia, de
paciencia, nuestra capacidad de comprender, entender, flexibilizar,
nuestro nivel de compromiso y responsabilidad, nuestra capacidad de
soporte y persistencia.
Al inicio cuando
apenas replanteábamos la zapata del templo, comenzamos invocando al
Maestro. En un momento, que en el replanteo no salían las medidas con la
exactitud que requería el diseño, luego de aproximadamente tres horas
buscando un punto céntrico y las aristas del octágono, y con el maestro
de construcción enredado entre hilos, recuerdo que me detuve por un
momento, sonreí y dije: “Yo sé Maestro que usted debe estar
riéndose al ver todo este enredo, por favor ayúdenos a salir de este lío”
y sentí la presencia del Maestro y de inmediato una voz que internamente
develaba una forma fácil y sencilla de ubicar el centro, sonreí
nuevamente y le dije a Radhamés (el maestro de construcción) que
desarmara esos hilos, que ya sabía como podemos hacerlo. Efectivamente
lo que teníamos tres horas intentando en apenas 5 minutos y con
exactitud se logró hacer.
Durante el proceso se
dieron múltiples situaciones: Muchas lluvias que no dejaban avanzar y a
ello se debió en gran medida el retraso de los trabajos. Dificultades
con la mano de obra que no aparecían en la zona y los que estaban
llevaban un ritmo muy lento. Ante todo esto, en mi afán de avanzar y de
que todo quedara “al pelo” como a mi amado Maestro le gusta, y
así lo expresaba a través de su bodhisatwa, pedía al Maestro su ayuda y
reflexionando algo que entendí: mi presencia en el proyecto era vital
para el avance del mismo, pese que viajaba aproximadamente dos veces por
semana, noté que si visitaba el martes dejaba todas las instrucciones a
Radhames, daba seguimiento por teléfono día por día, y cuando regresaba
nuevamente el jueves ví que el avance no se correspondía y realmente se
daban situaciones que les impedía avanzar, por lo que entendí la
necesidad de estar a tiempo completo en Casa Blanca.
Dejé todos los
asuntos personales y profesionales y prácticamente me mudé en la Casa
Blanca, entonces comencé a ver el cambio, por lo general comenzaba a
llover en la mañana y esto conllevaba a que el personal solo podía
trabajar hasta las 11:00 a 12:00 de la mañana y el resto del día se
perdía. Estando ya en la zona cuando se nublaba, invocaba a las
jerarquías divinas y al Maestro y en varias ocasiones pude constatar que
un día que amanecía lluvioso y nublado de repente se convertía en un
hermoso día con un sol resplandeciente. Aproveché para hacer un pacto
con la naturaleza y nos concediera un clima apropiado hasta concluir el
trabajo, este pacto se cumplió por tres semanas, estaba feliz porque se
cumplió la promesa de terminar antes de lo acordado, pero seguían por
otro lado apareciendo dificultades y los trabajadores comenzaron a vivir
situaciones en su vida personal que entorpecían el avance del proyecto
en su fase final.
Les cuento algunas de
esas anécdotas: la entrega de los pisos se había retrasado, y cuando por
fin llegan, el albañil que iba a colocarlos recibió la llamada de que a
su mamá le había dado un infarto el mismo día que inició con la
colocación de los pisos, por lo que apenas trabajó durante las horas de
la mañana. Al día siguiente habíamos buscado a otra persona en reemplazo
hasta que llegara el albañil del hospital, pero esta persona no supo
colocarlos, por lo que al final del día parte del trabajo que hizo
tuvimos que desmontarlo. Al dia siguiente llegó un nuevo albañil, que
fue quién concluyo el trabajo, y para colocar el piso en las aceras fue
necesario cubrirlo con lonas ya que no paraba de llover, y por dos días
no pudimos trabajar. Luego continuaba el pulido del piso que después de
dos días esperando al pulidor, pese a que habíamos conversado con él con
aproximadamente dos semanas de antelación, se aparece con una patrulla
de la policía, debido a que el vehículo en el que viajaban había
chocado, por lo que fueron a dejar los equipos para continuar con la
parte legal del accidente, sobre todo porque había una persona muy grave
como producto del mismo. Esto trajo como consecuencia un día más de
retraso.
Pero esto no termina
ahí, apenas inician con el brillado se dañó la máquina y duraron un día
reparándola, y después del tiempo perdido hablé con ellos para que
tratáramos de recuperar parte del tiempo de modo que iban a trabajar sin
parar hasta terminar. Así lo hicieron y estuvieron trabajando hasta las
11:00 de la noche durante tres días, ya que además se presentaron
dificultades con la energía eléctrica y con una planta que alquilamos El
pintor que habíamos contratado, por su experiencia y porque sabía que
era quien podía hacer el trabajo que se requería, se desaparece por dos
días y cuando estamos buscando a otra persona, logró comunicarse conmigo
diciendo que no había podido ir porque le habían chocado a su papá y
estaba en un hospital en Santiago; me pedía que por favor lo esperara un
día más que sin falta iba a estar en el proyecto, y que ese dinero lo
necesitaba con mucha urgencia de modo que iba a dejar a su papá con un
familiar para no perder el trabajo.
Cuando pensábamos que
ya todo marcharía sin dificultades, se retrazó la entrega de la cúpula
de cristal y la cotización de la cúpula metálica fue tan alta que
tuvimos que buscar a un herrero y darles las instrucciones
personalizadas, e incluso cortarle las piezas ya que no salía con el
diseño. En esto agradezco a Darío de San Francisco por su ayuda, ya que
yo podía dar las instrucciones pero no sabía usar la máquina para cortar
las piezas, y él se encargó de esa parte de una manera exitosa. Ante
todas esas dificultades algo que me mantenía en pie y llena de
optimismo, e inexplicablemente con una alegría interior, era saber que
pese a estos procesos la presencia de la divinidad y del Maestro está
acompañándome y dándome la fuerza necesaria para que después de un día
agitado y lleno de dificultades continuara con el mismo amor y
entusiasmo.
Pienso que estos
procesos eran necesarios, ya que a través de ellos, por lo menos a nivel
personal, se probaba mi templanza, mi fortaleza interior, y la
flexibilidad con que debía tomar algunas complicaciones en las que no
había culpables, sino situaciones. Fue una experiencia de mucho
crecimiento espiritual, personal y profesional, y no me queda duda de
que aunque físicamente estemos solos y que las personas que están a
nuestro lado nos dan la espalda, cuando contamos con el apoyo divino y
tenemos la fé en su asistencia podemos hacer frente a cualquier
situación y salir exitosamente de ella, así es como me siento.
Durante el proceso
tuve varias experiencias y la primera de ella es cuando apenas comenzaba
a construir el templo. En lo interno estábamos justo en medio de la
celebración del congreso, veía a Irmgard apurada y al Maestro ayudándola
y me veía terminando los trabajos con mucho apuro en medio de la
celebración, al contarle la experiencia a mi amiga Sonia, recuerdo que
le dije eso era una experiencia para despertar porque hay tiempo mas que
suficiente para terminar todo con aproximadamente un mes de antelación y
la verdad es que cuando me vi, en medio del congreso afanada por
concluir cosas que por diferentes situaciones no se pudieron terminar
antes, en un momento pasó una especie de deyavoo, me estire el dedo y
dije uaoh Maestro realmente esto era parte del proceso.
Otras de las
experiencias la tuvo mi amiga Sonia. Después de una conversación en la
que le decía que a veces no entendía lo que estaba pasando, porque a
pesar de sentir el apoyo de la divinidad se estaban dando tantas
dificultades, sentía que para lograr un pequeño avance era como si
empujaba un camión muy pesado. Aproximadamente una semana después me
llama Sonia y cuenta que en una experiencia en lo interno observaba la
construcción, y al lado de las dos columnas habían dos entidades que al
verme pasar, una de ellas en forma de burla dijo, “tu ves esa que va
ahí, mientras ella da un paso nosotros damos tres” y ella les
preguntó por qué tenían que molestarme, la respuesta fue que ese era su
función. Al escuchar esa experiencia me recordé que la hermana Irmgard
me había dicho antes de iniciar la construcción que me preparara, porque
al construir un templo de luz podían aparecer sus cositas y al contarle
esa experiencia a Irmgard, dijo que por eso era importante nuestra
presencia permanente, porque nosotros estábamos representando al Maestro
y a la Luz en todo este proceso, y aunque cuestionaban nuestra presencia
permanente en Bonao y las visitas de nuestra hermana Irmgard, entendí el
por qué las cosas funcionaban diferente cuando estábamos.
Y en una de esas
ocasiones que me sentía muy tensa, emocionalmente en baja, entré al
templo en medio del proceso del pulido y me senté en el octágono por un
rato en meditación y sentí la presencia viva del Maestro, de repente
sentía que estaba en medio de un torbellino de energía y de luz violeta
que me arropaba, sentí como las moléculas se aceleraban en mi cuerpo,
entré en llanto y pedí al Maestro que me ayudara a entender todo este
proceso y me diera las fuerzas para continuar, fui calmando y sentía que
desaparecía, me sentía flotar sin cuerpo, como si mi cuerpo fuera la
armonía y la paz total. Al regresar di gracias al Maestro y al día
siguiente me sentía hinchada de alegría, llena de vitalidad y con un
inmenso amor.
Cuando cerraba las
cuentas con el señor que pulió el piso de mármol, me dijo que el se
acostó un momento a descansar dentro del octágono y que sintió una paz
enorme y que al ver todo el trabajo y el amor con que se había hecho,
sabía que eso no era una simple construcción, que ese era un Templo
Divino.
En experiencias
internas veía al Maestro que me miraba con mucho amor y me dijo: “No
se preocupe muchachita que yo la voy a entrenar” no me dijo en qué
ni cómo, pero hay un proceso de crecimiento y sé que el Maestro tiene
sus manos en esto.
En todo momento, bajo
todas las dificultades, sentía la presencia de mi amado Maestro y doy
gracias infinitas a la divinidad, a mi Ser y a nuestra hermana mayor
Irmgard por darme esa maravillosa oportunidad de crecimiento, y a mi
amado Maestro Desoto por darme el privilegio de estar en todo este
proceso, por su amor, por su guía, por su protección y por ese apoyo
incondicional que despliega sobre mi día a día.
Gracias Maestro, ante
su grandiosa presencia me reverencio.
Delmis Terrero, Adasec República Dominicana.
25/octubre/2006